El egoísmo es el único ateísmo verdadero;
El anhelo y el desinterés, la única religion verdadera.
Para comprender el sentido de las injusticias hay que reconocer que los seres humanos somos diferentes unos de otros, y que cada individuo cambia y es opuesto a sí mismo en diferentes tiempos. Para estar conforme con la justicia tendría que ser simple, sin compuestos, estado que se alcanza al final del camino. Mientras viva y avance en el sendero de la multiplicidad, deberá aprender las leyes de la ética dinámica, o, dicho de otro modo, adaptarse a los cambios por la práctica continua de la Renuncia, sin ninguna pausa. La libertad no se alcanza con la justicia de los hombres, ni con leyes o revoluciones (esas son manifestaciones opresoras de los más fuertes); sino por desprendimiento interior voluntario de las ataduras del mundo.